William Adolphe Bouguereau

William Adolphe Bouguereau

Traduce a tu idioma

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German documentales Spain cartas de presentación Italian xo Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

jueves, 4 de agosto de 2016

LA POESÍA ANDALUSÍ: LOS CANTOS DE AMOR

Jean Frederick Lewis
La poesía era el punto central de toda la vida intelectual de los andaluces. Durante seis siglos, por lo menos, fue cultivada con tal celo y por tan gran multitud de personas que el mero catálogo de los poetas arábigo-hispanos llenaría tomos en folio.

El don de improvisar era frecuentísimo, pues hasta el gañán que iba tras el arado hacía versos sobre cualquier asunto y también los califas y los príncipes más egregios nos han dejado algunas poesías como testimonio de su talento. Cualquier obra, que trata de los reyes grandes de Andalucía recoge también sus dotes poéticas.

La situación de las mujeres en España era más libre que en los otros pueblos mahometanos. En toda la cultura intelectual de su tiempo tomaban parte las mujeres y no es pequeño el número de aquellas que alcanzaron fama por sus trabajos científicos o disputando a los hombres la palma de la poesía. Tan alta civilización fue causa de que se les tributase en España una estimación que jamás el oriente musulmán les había tributado.
Alexandre Cabanel, 1880
Mientras que allí, con raras excepciones, el amor se funda sólo en la sensualidad, aquí arranca de una más profunda inclinación de las almas y ennoblece las relaciones entre ambos sexos. A menudo el ingenio y el saber de una dama tenían poderoso atractivo para sus adoradores, como sus prendas y hechizos corporales, y una inclinación común a la poesía o a la música solía formar el lazo que ligaba dos corazones entre sí. Como testimonio de lo dicho, los cantos de amor de los árabes andalusíes manifiestan, en parte, una pasmosa profundidad de sentimientos. En los movimientos y voces del alma de estos cantares se halla una mezcla de blandos arrobos y de violentas pasiones.
Paolo Michetti
Si examinamos ahora algunos cantos de amor de diversos autores, veremos la variedad de tonos que hay en ellos. Una idea que se repite a menudo en la poesía de aquella época es la de que dos amantes se ven mutuamente en sueños durante la ausencia, y así hallan algún consuelo en su aflicción.




Ibn Jafaja (1058-1138) canta:


"Envuelta en el denso velo


de la tenebrosa noche,


vino en sueños a buscarme


la gacela de los bosques.


Vi el rubor que en sus mejillas


celeste púrpura pone,


besé sus negros cabellos,


que por la espalda descoge,


y el vino aromoso y puro


de nuestros dulces amores,


como en limpio, intacto cáliz,


bebí en sus labios entonces.


En perlas vertió el rocío,


que de las sedientas flores


el lindo seno entreabierto


ansiosamente recoge;


Rosas y jazmines daban


en pago ricos olores.


Mas para ti y para mí,


¡oh gacela de los montes!,


¿qué más rocío que el llanto


que de nuestros ojos corre?..
Auguste Renoir
El poeta Ibn Darray (958-1030) expresa el mismo pensamiento más sencillamente:


"Si en los jardines que habita


me impiden ver a mi dueño,


en los jardines del sueño


nos daremos una cita".
Henri Matisse
Muchas de las poesías eróticas de los andalusíes son más bien la expresión inmediata del sentimiento, un ingenioso juego de palabras y una multitud de imágenes acumuladas por la fantasía y el entendimiento reflexivo. A esta clase pertenecen las composiciones que voy a citar.



Del poeta Ibn Baqi (m. 1145):


"Cuando el manto de la noche


se extiende sobre la tierra,


del más oloroso vino


brindo una copa a mi bella.


Como talabarte cae


sobre mí su cabellera,


y como el guerrero toma


la limpia espada en la diestra,


enlazo yo su garganta,


que a la del cisne asemeja.


Pero al ver que ya reclina,


fatigada, la cabeza,


suavemente separo


el brazo con que me estrecha,


y pongo sobre mi pecho


su sien, para que allí duerma.


¡Ay! El corazón dichoso


me late con mucha fuerza.


¡Cuán intranquila almohada!


No podrá dormir en ella".
José Cruz Herrera
De Umayya Ibn Abu-as-Salt (m. 1064), A una bella escanciadora:


"Más que el vino que escancia,


vierte rica fragancia


la bella escanciadora,


y más que el vino brilla en su tersa mejilla


el carmín de la aurora.


Pica, es dulce y agrada


más que el vino su beso


y el vino y su mirada


hacen perder el seso".



[http://www.islamyal-andalus.es - Las imágenes son de Google]


Publicar un comentario
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...