William Adolphe Bouguereau

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sábado, 13 de agosto de 2016

MUJERES SUBLIMES DE AL- ANDALUS



QAMAR (siglos IX-X)


Esclava procedente de Bagdad, fue comprada por el gobernador de Sevilla Ybrahim ibn Hayyay. Celebre cantora y poeta, era conocida por su elocuencia natural, su excelente voz y su proverbial memoria. Su cortesia y refinamiento facilitaron que se difundiera en la corte sevillana el gusto por la literatura y la musica. Qamar, sin duda alguna, fué precursora del amor a la musica que siglos más tarde protagonizará la ciudad de Sevilla.



LUBNA


Cordobesa del siglo X. sus amplios conocimientos y estudios de calculo, métrica y aritmética hicieron que esta mujer gozara de un gran prestigio intelectual. Formó parte del circulo de interlectuales protegidos por el médico y mecenas judio Hasday ben Saprut. Experta en caligrafia, desempeñó labores de organización en la célebre Biblioteca del Califa Al-Hakam II, el lugar del saber más importante de la época.



HAFSA AL-RANUKIYA


Esta granadina de origen bereber vivio durante el siglo XII en Granada. Se la considera una de las más excelentes poetas de Al -Andalus. Ejerció de maestra y preceptora en la Corte de Granada, siendo muy comentada su apasionada relación con el poeta Abu Yapar. La influencia de que gozaba y sus conocimientos hicieron que formara parte de una embajada junto con militares, nobles y poetas ante la Corte de Rabat. De ella se comenta que tenia vastos conocimientos de medicina. Murió en Marrakech.



ESPOSA DE DUNAS BEN LABRAT


Se desconoce el nombre de esta mujer cordobesa. La labor de investigación del profesor E.Fleischer, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, colocó a esta mujer en el protagonismo de la Edad Media debido a un manuscrito,recuperado por Fleischer que reproduce un texto poético atribuido a la Mujer de Dunas Ben Labrat, poeta y filólogo. Este texto poético se convierte en la muestra más antigua que se conserva escrita por mujeres en la España Medieval. Los investigadores Ängel Sáenz Badillos y Judit Targarona comentan que "por el papel social y cultural que en la educación judia tradicional se les daba a las mujeres, se trata de un hecho excepcional"

viernes, 5 de agosto de 2016

LA BAILARINA APUÑALADA - NAZIK AL MALAIKA

Baila, con el corazón apuñalado, canta
Y ríe porque la herida es danza y sonrisa,
Pide a las víctimas inmoladas que duerman
Y tú baila y canta tranquila.
Thèodore Chassèriau, 1892

Es inútil llorar. Contén las ardientes lágrimas
Y del grito de la herida extrae una sonrisa.
Es inútil explotar. La herida duerme tranquila.
Déjala y venera tus humillantes cadenas.

Es inútil rebelarse. Nada de cólera contra el furioso látigo.
¿Qué sentido tienen las convulsiones de las víctimas?
El dolor y la tristeza se olvidan
Y también uno o dos muertos, y las heridas.

Convierte el fuego de tu herida en melodía
Que resuene en tus labios anhelantes
Donde queda un resto de vida
Para un canto que no callan la desgracia ni la tristeza.

Es inútil gritar. Repulsa y locura.
Deja al muerto tendido, sin sepultura.
Cualquiera muere... que no haya gritos de tristeza.
¿Qué sentido tienen las revueltas de los presos?

Es inútil rebelarse. En la gente, los restos
De venas no dejan circular la sangre.
Es inútil rebelarse mientras algunos inocentes
Esperan ser inmolados.

Tu herida no se diferencia de las demás.
Baila, ebria de tristeza mortal.
Los insomnes y los perplejos están abocados al silencio.
Es inútil protestar. Descansa en paz.

Sonríe al rojo puñal con amor
Y cae al suelo sin temblar.
Es un don que te degüellen como una oveja,
Es un don que te apuñalen el corazón y el alma.

Es una locura, víctima, que te rebeles.
Es locura la cólera del esclavo cautivo.
Baila la danza del fuerte, del feliz
Y sonríe con la felicidad del esclavo a sueldo.

Contén el dolor de la herida: es pecado gemir,
Y sonríe complacida al asesino culpable.
Regálale tu corazón humillado
Y déjale cortar y apuñalar con placer.

Baila con el corazón apuñalado, canta
Y ríe: la herida es danza y sonrisa.
Di a las víctimas degolladas que duerman
Y tú baila y canta tranquila.

NAZIK AL MALAIKA


Del poemario: (El hueco de la ola (1957)







NAZIK AL MALAIKA, (1923-2007) Nació en Bagdad, en 1923, en el seno de una familia culta: su madre escribía poesía y su padre también era poeta, además de editor y profesor de árabe.

Pionera del movimiento del “verso libre” junto con Badr Shakir Al Sayyab, en 1947 publicó su primer libro de poemas: Enamorada de la noche, con influencias de los poetas árabes clásicos y otros poetas occidentales, como Shakespeare y Shelly, y en 1949 Chispas y cenizas, donde empleó el verso libre que continuó desarrollando en sus siguientes poemarios: El hueco de la ola (1957), El árbol de la luna (1967), Cántico de la gloria (1968), convirtiéndose en una de las principales figuras del modernismo y ejerciendo gran influencia, tanto con sus poemas como con sus obras de crítica literaria, en numerosos poetas de todo el mundo árabe.

Su estilo se caracteriza por la gran maestría de la lengua árabe, el original uso de las imágenes y la delicadeza y musicalidad de sus versos, siendo la melancolía una constante en su obra. Entre los distintos temas que aborda, destaca su defensa de los derechos de las mujeres, víctimas de una sociedad anclada en costumbres ancestrales.

jueves, 4 de agosto de 2016

LA POESÍA ANDALUSÍ: LOS CANTOS DE AMOR

Jean Frederick Lewis
La poesía era el punto central de toda la vida intelectual de los andaluces. Durante seis siglos, por lo menos, fue cultivada con tal celo y por tan gran multitud de personas que el mero catálogo de los poetas arábigo-hispanos llenaría tomos en folio.

El don de improvisar era frecuentísimo, pues hasta el gañán que iba tras el arado hacía versos sobre cualquier asunto y también los califas y los príncipes más egregios nos han dejado algunas poesías como testimonio de su talento. Cualquier obra, que trata de los reyes grandes de Andalucía recoge también sus dotes poéticas.

La situación de las mujeres en España era más libre que en los otros pueblos mahometanos. En toda la cultura intelectual de su tiempo tomaban parte las mujeres y no es pequeño el número de aquellas que alcanzaron fama por sus trabajos científicos o disputando a los hombres la palma de la poesía. Tan alta civilización fue causa de que se les tributase en España una estimación que jamás el oriente musulmán les había tributado.
Alexandre Cabanel, 1880
Mientras que allí, con raras excepciones, el amor se funda sólo en la sensualidad, aquí arranca de una más profunda inclinación de las almas y ennoblece las relaciones entre ambos sexos. A menudo el ingenio y el saber de una dama tenían poderoso atractivo para sus adoradores, como sus prendas y hechizos corporales, y una inclinación común a la poesía o a la música solía formar el lazo que ligaba dos corazones entre sí. Como testimonio de lo dicho, los cantos de amor de los árabes andalusíes manifiestan, en parte, una pasmosa profundidad de sentimientos. En los movimientos y voces del alma de estos cantares se halla una mezcla de blandos arrobos y de violentas pasiones.
Paolo Michetti
Si examinamos ahora algunos cantos de amor de diversos autores, veremos la variedad de tonos que hay en ellos. Una idea que se repite a menudo en la poesía de aquella época es la de que dos amantes se ven mutuamente en sueños durante la ausencia, y así hallan algún consuelo en su aflicción.




Ibn Jafaja (1058-1138) canta:


"Envuelta en el denso velo


de la tenebrosa noche,


vino en sueños a buscarme


la gacela de los bosques.


Vi el rubor que en sus mejillas


celeste púrpura pone,


besé sus negros cabellos,


que por la espalda descoge,


y el vino aromoso y puro


de nuestros dulces amores,


como en limpio, intacto cáliz,


bebí en sus labios entonces.


En perlas vertió el rocío,


que de las sedientas flores


el lindo seno entreabierto


ansiosamente recoge;


Rosas y jazmines daban


en pago ricos olores.


Mas para ti y para mí,


¡oh gacela de los montes!,


¿qué más rocío que el llanto


que de nuestros ojos corre?..
Auguste Renoir
El poeta Ibn Darray (958-1030) expresa el mismo pensamiento más sencillamente:


"Si en los jardines que habita


me impiden ver a mi dueño,


en los jardines del sueño


nos daremos una cita".
Henri Matisse
Muchas de las poesías eróticas de los andalusíes son más bien la expresión inmediata del sentimiento, un ingenioso juego de palabras y una multitud de imágenes acumuladas por la fantasía y el entendimiento reflexivo. A esta clase pertenecen las composiciones que voy a citar.



Del poeta Ibn Baqi (m. 1145):


"Cuando el manto de la noche


se extiende sobre la tierra,


del más oloroso vino


brindo una copa a mi bella.


Como talabarte cae


sobre mí su cabellera,


y como el guerrero toma


la limpia espada en la diestra,


enlazo yo su garganta,


que a la del cisne asemeja.


Pero al ver que ya reclina,


fatigada, la cabeza,


suavemente separo


el brazo con que me estrecha,


y pongo sobre mi pecho


su sien, para que allí duerma.


¡Ay! El corazón dichoso


me late con mucha fuerza.


¡Cuán intranquila almohada!


No podrá dormir en ella".
José Cruz Herrera
De Umayya Ibn Abu-as-Salt (m. 1064), A una bella escanciadora:


"Más que el vino que escancia,


vierte rica fragancia


la bella escanciadora,


y más que el vino brilla en su tersa mejilla


el carmín de la aurora.


Pica, es dulce y agrada


más que el vino su beso


y el vino y su mirada


hacen perder el seso".



[http://www.islamyal-andalus.es - Las imágenes son de Google]


miércoles, 3 de agosto de 2016

UNA HISTORIA DE AMOR - ABDERRAMÁN III (عبد الرحمن بن محمد) A AZAHARA

"MEDINAT AL-ZAHARA, es un regalo para ti"



Abderramán III a Azahara, sosiego amoroso, auténtica dueña y señora de su vida. Compañera con la cual podía otorgarse a sí mismo el privilegio del descanso, de la ternura reposada, de la conversación sencilla, o del dormir abrazado a su talle sin más.


"Sólo a ti te cuento esto- le dijo el rey-, que las maravillas de esta construcción, ciudad y palacio a un tiempo, serán narradas por quienes la contemplen como la más grandiosa hermosura que jamás los ojos humanos hayan gozado, y que su fama se extenderá por el mundo y por la historia. Ha de juntar el poder, la gloria y la majestad de mi destino y de mi familia; ha de ser más espléndida, más bella que la propia Bagdad, más fastuosa que la fastuosa Alejandría, ni el palacio de Salomón será comparable a ella y glorificará a Alá a través de mi excelencia.

Hizo una pausa. Azahara seguía mirándolo devotamente enamorada y sonriendo, abandonada de sí misma, pues toda su vida se la había ya regalado a él. Abderramán III apretó el mentón y sus ojos parecían desafiar el horizonte del atardecer sobre las copas más altas de los árboles del jardín a través del ventanal. Sólo relajó su mandíbula para desvelarle el nombre que había decidido otorgar a su ciudad palatina".

- Se llamará Medinat al-Zahra, y todos sabrán que es por ti.


La esclava Azahara padecía, ya manifiestamente, una enfermedad incurable que la mantenía la mayor parte del día postrada y con los ojos cerrados y ello le causaba al califa una tristeza irremediable e imposible de soportar.





"Tengo prisa, mi amada Azahara, por ver florecidos los almendros y que regocijen tu vista sus infinitas flores blancas en la primavera, para traerte la imagen de tus días de infancia en Elvira, en aquella fortaleza de Al-hambra al pie de la sierra que viste de blanco en invierno y de verde en verano, querida mía, según tus propias palabras…"

Pero Azahara murió la última noche de aquel año 940, mientras quería entrar el amanecer del nuevo año 941, despacio y sin que sufriera su espíritu y así fue encontrada en su lecho, dormida ya para siempre.
Su muerte ensombreció profundamente el ánimo del califa y todo su miedo a perderla tomó vida en el gesto endurecido de su rostro cuando fue enterado de la noticia.

Abderramán III se empeñó en que fuera acabada la construcción de la Mezquita de la ciudad palatina antes del final de aquel mes de Enero de 941, y se entregó a tan descabellado fin en cuerpo y alma, visitando las obras a diario, seguramente para no pensar en otra cosa.

Y es cierto que causaba admiración al contemplarla, estaba exquisitamente acabada en todas sus partes y tenía cinco naves de admirable hechura. El patio de abluciones lucía un suelo de mármol de color rojo del vino muy bello, y en el centro se abría una fuente de aguas purísimas para uso de la Mezquita; tenía a demás una torre cuadrada para llamar a la oración que medía cuarenta cubitos de altura. En su interior los detalles eran de prodigiosa hermosura; habíanse labrado como adorno sobre los arcos inscripciones en oro del sagrado Corán y en el lugar más destacado de la nave principal se hizo colocar un púlpito bellísimo de complicada y magnífica ornamentación, el mismo día que se contempló la Mezquita y para celebrar la primera oración pública de la historia de la fastuosa ciudad imperial de Medinat al-Zahra, esto es , el viernes día 23 de Enero de aquel 941, que fue dirigida por el califa Abderramán, príncipe de los creyentes y hombre más poderoso del mundo conocido, que en aquel momento sentía enorme pesar sobre sus hombros y nada podía contener el llanto íntimo de su alma, aunque su voz hiciese temblar la tierra.

La noticia de la suntuosa edificación Medinat al-Zahra como ciudad sin par ya había traspasado las fronteras las fronteras de al-Andalus en boca de los mercaderes y caminantes que contaban las maravillas vistas para su levantamiento, y los poetas cortesanos y estudiosos de poesía, glosaron ya desde los primeros meses de las obras las excelencias, los recursos y el tiempo empleados para sus detalles. El califa de Córdoba no quería prohibir la entrada a nadie, y había ordenado que cualquier viajero o visitante fuera tratado con esplendidez, sólo a cambio de que luego contara con su boca las maravillas contempladas en esa nueva ciudad, símbolo del poder Omeya.



“Abderramán III, El gran califa de al-Andalus”- Magdalena Lasala. Fragmento del libro.


lunes, 2 de mayo de 2016

LA SEXUALIDAD EN AL-ANDALUS

Leon Francois Comerre 
Aquella mezcla de apetito carnal sin freno y la identificación de la mujer con el mal pudieran tener su origen en las diosas al-Lât, al-cUzzâ y Manât, que figuraban en el culto religioso de la Arabia preislámica, vinculadas, por tanto, con la idolatría y las prácticas contrarias a la posterior predicación coránica. 
Curiosamente, estas diosas fueron en un primer momento aceptadas por Mahoma para no romper totalmente con los qurayš de La Meca, cuyo apoyo buscaba, llegando a ser citadas en las primeras versiones del Corán, si bien pronto rectificó, atribuyendo aquella primera idea suya a una sugestión diabólica. De aquí que a los versículos en que se citan se les llame “versículos satánicos”.
En las actuales ediciones del Corán han desaparecido, llegando a negarse su existencia por la gran mayoría de teólogos musulmanes. Sin embargo, Ṭabarî en un extenso comentario al Corán, de 30 volúmenes, habla de ellos y los sitúa en la azora LIII (La estrella), detrás de la aleya 20 .
En el Islam, la mujer aparece varias veces relacionada con el mal.Bujârî  recoge una frase del Profeta que dice:
 “me puse a las puertas del Infierno. La masa que entraba en él era de mujeres”.
En tanto otro ḥadît hace referencia a que uno de los signos precursores de la Hora Suprema es que la cantidad de hombres disminuirá y la de las mujeres aumentará. Por su parte, el califa cUmar dijo:
“busca en Dios refugio de los males que las mujeres originan y guárdate de las más piadosas entre ellas” 
Y aún más: el Profeta después de su viaje nocturno dijo haber visto el infierno lleno de mujeres. Tanto llegó a extenderse a lo largo del tiempo la idea de que la mujer era causa de males, que en Egipto se les acusó en el s. XI de una crecida del Nilo, en el XIX de la invasión napoleónica y en el XX de las derrotas frente a Israel. En casi todos los casos, se asociaba con muertes multitudinarias.
Otro elemento a tener en cuenta es que en la teología islámica el diablo es el ser más ligado con la sexualidad, y de modo especial con la mujer, cuando la utiliza para hacerla seductora e inducir al hombre a que se desvíe del amor legal. Por ello, al-Gazâlî recomienda abstenerse del coito tres noches al mes: la primera, la del medio y la última, porque son aquellas en las que el diablo interviene en los contactos sexuales. Esta es la razón por la que cuando se instituya el Islam se recomiende rezar antes y durante la unión para eliminar la presencia del diablo, ya que podría introducirse en la criatura que se engendra y poseerla para siempre, como se revela en un supuesto interrogatorio que el Profeta hace al diablo, mencionado en algunos textos de ḥadît .
Francesco Paolo Michetti (İtalian, 1851-1929) – Odalisque
Por otra parte, la mujer era muy apetecida en una sociedad masculina de cuya inclinación a la sexualidad se hablaba secularmente y fue la justificación de la poligamia, teniendo en cuenta que, según distintos relatos, el deseo sexual del musulmán es tan grande que necesita varias mujeres para satisfacerlo, ya que una sola no le basta y le obligaría a buscar amores ilícitos con otra.
El propio Mahoma poseía una gran virilidad, tantas veces referida por biógrafos y tradicionistas, llegando a instituir que cuando un hombre que tuviera varias esposas salía de viaje, debía elegir una para acompañarlo. Así lo hizo él siempre. Velando siempre por la licitud de las relaciones, Muslim cuenta que el Profeta aconsejaba que si un hombre veía por la calle a una mujer y se sen- tía atraído por ella, fuera a su casa para calmarse con una de sus esposas legales, como él mismo había hecho en una ocasión, al tiempo que identificaba a la mujer que le había atraído con un šayṭân.
Con tales antecedentes, a medida que el Islam se fue desarrollando, junto a las mujeres legítimas, los musulmanes que pudieran permitírselo gozaban de concubinas, que solían ser más apetecidas que las esposas legales por ser más libres de costumbres y, por tanto, con mayor práctica y más recursos amatorios, además de que, en la mayoría de los casos, eran más cultivadas que las esposas lícitas, dado que tenían como objeto distraer a sus señores, para lo cual apren- dían poesía y música. Las pertenecientes a casas elevadas o a las cortes eran muy bellas ya que se las elegía públicamente y, por supuesto, para hacer la elección se las veía sin velos. Las concubinas reales podían convertirse en esposas legítimas si concebían un hijo del soberano, tomando el apelativo deumm walad.
Theodore Ralli
Ibn Ḥazm nos cuenta que los omeyas cordobeses preferían a las mujeres rubias, pero la variedad era mucha. Sin pretender establecer un canon de belleza femenino, por lo que la poesía, los tratados de erotología y otros relatos nos dicen, la mujer mayoritariamente preferida era la que tuviera el cabello negro o castaño y abundante, piel blanca y limpia, frente amplia, cejas negras, ojos grandes y negros con la córnea transparente como el cristal, mejillas de óvalo perfecto, nariz fina, boca roja, aliento agradable, dentadura bonita, cuello largo y esbelto, nuca fuerte, hombros desarrollados, torso ancho, senos redondos y no muy grandes, cintura fina, caderas bien desarrolladas, vientre abombado, nalgas gruesas, muslos y pantorrillas firmes, brazos redondeados, manos y pies pequeños y buena estatura. Un elemento tan oculto a la vista como la voz también se tenía en cuenta y se apreciaba como un don más de la belleza.
De la belleza varonil se habla menos. Parece que se prefería el hombre ancho de hombros y de pecho y con la espalda fornida.
Desde el primer momento, y a lo largo del tiempo, aumentar la capacidad sexual se convertirá en un objetivo muy buscado en el que van a participar la medicina y la dietética de modo preferente. Los textos médicos, los recetarios de cocina y la literatura erótica ofrecerán una larga serie de alimentos, preparados o sustancias con este fin. 
Leon Francois Comerre
En la relación aparecen en lugar destacado cebollas, garbanzos, huevos, leche, miel, diversos órganos de animales muy lujuriosos, pene de toro pulverizado, testículos, sesos, alholva, pistacho, piñón, nuez, almendra, canela, azafrán, granada, etc. En la mayoría de los casos se tomaban como alimentos, es decir por vía oral, pero también podían mezclarse entre ellos, con el añadido de alguna otra sustancia, y fabricar un ungüento que se aplicaba sobre el órgano sexual masculino o femenino.
FUENTE:

jueves, 12 de diciembre de 2013

LA NOVIA DE LA ALHAMBRA

Quien no tiene ilusión y esperanza,
tampoco poseerá sincera alegría y sonrisa
y sí la monotonía del vacío cada día. 



Al salir el sol, la vistieron de azul y la llevaron a los jardines. Donde la fuente vertía sus cristalinas aguas y los jazmines exhalaban su fino perfume. De los árboles ya caían las primeras hojas con los colores del otoño y, sobre las cumbres de Sierra Nevada, relucían las recién llegadas nieves de la temporada. Y como las amigas la condujeron por entre las frescas plantas de los jardines, se le veía no solo hermosa sino asombrosamente mágica, reluciente su cara y sonrisa, muy tierna la piel de sus mejillas y toda ella, como la más joven y bella de las princesas. 

La pusieron las amigas entre las plantas, junto a las torres de sus aposentos y no lejos de las claras aguas de las fuentes. Y la que parecía principal entre las amigas, jugó un momento con su abundante mata de pelo que le caía y cubría hasta la cintura y le dijo:

- Ya verás qué peinado más original y bonito vas a tener dentro de un rato. 
Ella sonrió, miró dulcemente a las personas que le rodeaban y también para los palacios y no dijo nada. Dócil como la más humilde de las jóvenes en los recintos de la Alhambra, se dejaba hacer ilusionada y ajena por completo a todo lo que no fuera la felicidad que en ese momento brincaba en su corazón. La amiga más decidida, se puso a su lado, acarició la melena que le cubría y comenzó a preparar el peinado que había pensado. Las otras amigas la miraban y, con gran interés, fueron observando cada detalle. 




En la Alhambra, en todo el recinto amurallado, dentro de los palacios, en las torres y en los jardines, todo transcurría como cualquier otro día. Los soldados se dedicaban a sus prácticas, los artesanos a sus quehaceres y los generales y reyes, a sus reflexiones o charlas con los amigos. Todo bullía como cualquier otro día y nadie prestaba atención a lo que las jóvenes hacían entre los jardines. Solo un joven soñador y casi ignorado de todos y no muy lejos de donde preparaban a la novia, observaba. Y la veía tan fantásticamente hermosa que en su corazón sentía tristeza al tiempo que gozo y una extraña felicidad. 

De los rosales, las amigas cortaron muchas rosas blancas y con ellas tejieron una gran corona. La colocaron con cuidado sobre la cabeza de la novia y justo en ese momento, por el lado del sol de la mañana, apareció la carroza. Tirada por seis caballos blancos y toda la carroza también de color blanco, decorada con dibujos color oro y plata. Las amigas condujeron a la novia hasta el carruaje, le ayudaron a subir en ella y, al instante, los seis caballos se pusieron a trotar dirección a las blancas cumbres de Sierra Nevada. No mucho después, se le vio perderse y luego como fundirse por donde las lagunas de aguas azules y verdes y por donde también las blancas nieves ya eran casi nubes de algodón esponjoso y espejos relucientes. 




El joven que, desde la distancia lo había observado todo y ahora tenía el alma triste y los ojos llenos de lágrimas, para sí y como si ella le oyera, dijo: “Te marchas de mi lado justo cuando más mi corazón te admira y más hermosa te ven mis ojos. Y puedes pensar que te pierdo para siempre pero yo creo que no. Te harás mayor, las arrugas aparecerán en tus manos y cara y la belleza de tu cuerpo se irá esfumando poco a poco como nos pasa a todos los humanos. Se te hará monótona la vida y llegará un momento que en casi nada encontrarás ni dicha ni consuelo. Pero yo en mí, tengo y tendré siempre la fortuna de haberte amado pura y limpia en mi pensamiento, tal como hace un momento te han visto mis ojos. Guardaré conmigo hasta que me muera y luego para toda la eternidad, tu imagen fresca e inmaculada y los sentimientos que en mi corazón han brotado para ti. Y, aunque estoy triste porque te pierdo, me siento afortunado porque siempre estarás en mi alma con la misma juventud y belleza que tenías hace un momento”.


JOSÉ GÓMEZ. (relatos cortos)



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