William Adolphe Bouguereau

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miércoles, 15 de julio de 2015

HOMOSEXUALIDAD EN AL-ANDALUS




Homosexualidad en al-Andalus.
Ahoracamiento a un homosexual en Irán.

Buenos días lectores de araboislámica, el tema que hoy nos ocupa, es decir, el tema del que me gustaría hablaros es, como habéis observado en el título “La homosexualidad en al-Andalus”.

Sin duda este título crea controversia en muchos sentidos, pero intentaré explicarlo desde un punto de vista lo más académico posible y utilizando argumentos esgrimidos por diversos autores.

En primer lugar, para hablar de homosexualidad en al-Andalus debemos tener en cuenta dos cuestiones: según algunos autores sería imposible hablar de homosexualidad antes del siglo XIX, ya que es en este siglo cuando el discurso medicalista occidental convierte la homosexualidad en un subproducto de la heterosexualidad, haciendo una distinción entre estos dos términos y situando al primero por debajo del segundo.

Pero ¿qué sucedía en los siglos anteriores al XIX? ¿No había homosexuales?

Por supuesto que los había, existían personas que practicaban la homosexualidad abiertamente, es decir, personas (más hombres que mujeres) que tenían relaciones psicoafectivas con personas de su mismo sexo, todo esto sucedía sin que la persona en cuestión tuviera que traducir su identidad sexual en homo o hetero ya que estos términos ni siquiera existían.

Para apoyar esta teoría me remito al trabajo de John Boswell, famoso historiador americano, catedrático en la prestigiosa universidad de Harvard, que escribió dos libros muy interesantes Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad (1980) y Bodas de semejanza (1994). En este último libro, Boswell nos cuenta cómo, buscando por iglesias y monasterios antiguos, descubrió unos contratos llamados bodas de semejanza o ritos de hermanamiento. Estos contratos eran idénticos a los firmados en las bodas heterosexuales y estaban firmados por dos hombres.



Boswell asegura que tanto Papas ortodoxos como católicos estaban enterados de estas bodas entre hombres y que este sacramento se practicaba desde el S.III hasta el S.XIII. A partir de este siglo, que trajo consigo una especie de “revolución cristiana”, los mecanismos de persecución de la diversidad sexual, religiosa y racial junto con la temida inquisición se hicieron más fuertes y la mayoría de estos documentos fueron destruidos. Por supuesto, la iglesia niega todo este tema, aunque esté totalmente documentado.

Por otro lado, Boswell también encontró poesía homoerótica que se mandaban los monjes de los monasterios sin ser castigados ni perseguidos por ello.

Autores como Foucault dicen que no debemos referirnos a estos hombres como homosexuales, en el sentido moderno de la palabra, y que sería mejor hablar de prácticas homosexuales más que de hombre homosexuales. Sin embargo, autores como Boswell dicen que sí, que hay indicios para plantearse la existencia de subculturas homosexuales y se refiere concretamente a la España llamada de las tres culturas (judía, musulmana y cristiana), donde, según este historiador, se aglutinarían a las personas que practicaban preferentemente la homosexualidad en barrios.

Según los historiadores Stephen O. Murray y Hill Roscoe: la Granada zirí era el centro de cultura aristocrática y distinguida que involucraba junto al individualismo romántico una exploración intensa de todas las formas de sexualidad liberales: bi- homo- hetero. (Aspectos de la cultura judaica en la Edad Media)

Si observamos históricamente la forma de vida en la Península Iberica antes de la llegada de los musulmanes, nos encontramos con que la sexualidad en Hispania (territorio del imperio Romano) era bastante permisiva.
Era normal que los romanos de Hispania tuvieran relaciones sexuales tanto con efebos y esclavos varones como con concubinas y esclavas. Un dato a tener en cuenta de esta civilización era que el estatus de la persona tenía mucho que ver en estas incursiones o prácticas homosexuales, es decir, un romano podía penetrar a cualquier persona, independientemente de su sexo, que estuviera por debajo de su estatus social, con lo cual un hombre no podría tener sexo con un vecino pero si con un esclavo.
Con la llegada de los visigodos esto cambió.
El reino visigótico se oponía a estas conductas sexuales. La “sodomía” fue castigada con la castración y el exilio. En el S. VIII se desarrolla la civilización islámica. Hablemos de al- Andalus: un gran porcentaje de la poesía andalusí está formada por poesía homoerótica (mudakarat). Muchas veces esta poesía se mezclaba con la poesía báquica en la figura del copero o escanciador:


Obra de Morcillo


¡Cuántas noches me han servido las copas
las manos de un corzo que me compromete!
Me hacía beber de sus ojos y de su mano
Y era embriaguez sobre embriaguez, pasión sobre pasión.
Yo tomaba los besos de sus mejillas y mojaba mis labios
en su boca, ambas más dulces que la miel.

Abi-l- Husayn.

También se sabe que la práctica de la homosexualidad era cosa de reyes. Los califas omeyas Abderraman III y al- Hakem II (quien tuvo descendecia por primera vez a la edad de 46 años, con una esclava vasca que se travestía a la moda de Bagdad como si fuera un efebo), el emir Abd Allah, señor de la taifa de Granada y el rey al-Mutamid de Sevilla, por poner algunos ejemplos relevantes, escribieron poesía homoerótica.

A algunos de estos reyes como al-Mutamid se le conocen relaciones homosexuales. En la taifa sevillana gobernada por Abbad Ibn al-Mu`tadid, la poesía adquirió un nuevo grado de exquisitez, uno de los mejores poetas de su corte fue su propio hijo al-Mu`tamid. Desde bien joven le unió una amistad apasionada con otro de los grandes poetas de la época, Abu Bakr Ibn Ammar, del que fue discípulo en Silves. Desterrado por el padre a Zaragoza para evitar la perniciosa influencia sobre su hijo, Ibn Ammar escribió una qasida al rey pidiendo perdón, aunque no tuvo efecto:


Al recordar el tiempo de mi juventud, es como si se encendiese
el fuego del amor en el pecho.
Aquellas noche en que no hacía caso de la sensatez del consejo
y seguía los errores de los alocados;
condené al insomnio a los párpados somnolientos
y recogí el tormento de las tiernas ramas.

(Abenamar)

Pese a quejarse de su destino en Zaragoza, Ibn Ammar pudo dedicar sus gazales, género que dominó con maestría, a los efebos de la corte de Ibn Hud. A la muerte de al-Mu´tadid, el nuevo rey al-Mu´tamid mandó traer de nuevo a su antiguo amigo y amante, y juntos gobernaron Sevilla, como Rey y ministro. Se produce un enfrentamiento entre los dos; al- Mu´tamid escribió una qasida ridiculizando los orígenes humildes de Ibn Ammar. En la qasida con la que le respondió el poeta se burlaba de los abbadíes y le acusaba de sodomía, recordando los días en Silves:


Sha Abba y el chico del vino.


Te abrazaba la cintura tierna, bebía de la boca agua clara.
Yo me contentaba con lo permitido,
pero tú querías aquello que no lo es.
Expondré aquello que ocultas:
¡ Oh gloria de la caballería!
Defendiste las aldeas,
pero violaste a las personas.

(Abenamar)

Después de leer esto el rey se enfadó y encarcelo a Abenamar, aunque más tarde le perdonaría. Pero al enterarse de que este se vanagloriaba de su indulto, entró en cólera y lo mató con sus propias manos, no obstante ofreció un suntuoso funeral por él.

Podría hablaros largamente de toda la poesía de este tipo que ha llegado hasta nuestros días y de los autores abiertamente homosexuales como Ibn Quzman o Ibn Shuhayr, hombres de la élite andalusí que practicaban inequívocamente la homosexualidad, pero me parece más interesante hablaros de dos mujeres, ya que es más difícil encontrar relaciones lésbicas que gays.

La primera es la princesa Wallada que muchos de vosotros conoceréis por los poemas que nos han llegado de Ibn Zaydun el cual llora su ausencia en Medina Zahara, ausencia y llanto causados por uno de los motivos más antiguos: la infidelidad de Zaydun con una esclava negra de Wallada.
Pues bien, esta princesa jamás se casó. Se dice de ella que fue una de las primeras feministas. A la muerte de su padre recibió una fortuna en herencia lo que la hacía autosuficiente como para vivir una vida relativamente libre y sin ataduras masculinas. Según las crónicas, prendada de Muhya bint al-Tayyani, hija de un vendedor de higos cordobés, cuidó de su educación hasta convertirla en poetisa, ya que Wallada convertiría su corte en una escuela de paso para poetas y poetisas. Se supone una relación lésbica entre ellas, aunque no está demostrada.

Y hablando de poetisas os he de hablar de las hermanas Ziyab de Guadix, Zaynab y Hamda, a las que los autores atribuyen la autoría de los poemas que se encuentran bajo su apellido. Un día, una de las hermanas (no se sabe cuál) vió a una esclava bañándose en un río y le escribió esto:


SAFO
 


Las lágrimas revelan mis secretos en un río
donde hay tantas señales de belleza;
es un río que rodea jardines
y jardines que bordean el río;
entre las gacelas hay una humana
que posee mi alma y tiene mi corazón.
Esa es la razón que me impide dormir:
cuando suelta sus bucles sobre el rostro
parece la luna en las tinieblas de la noche;
es como si a la aurora se le hubiese muerto un hermano
y la tristeza se hubiese vestido de luto.

(Banat Ziyad de Guadix, Hamda y Zaynab)


Por supuesto, la mayoría de autores atribuyen este tipo de poema sáfico a un tópico literario invisibilizando así una posible realidad que podría servir como referente a la cultura LGTB de hoy en día.


Mi conclusión en este tema es que sin lugar a dudas hubo mucho amor homosexual en al-Andalus aunque es un tema que desgraciadamente está sin estudio de conjunto y normalmente se evita hablar de él. Personalmente me volví loca buscando poesía homoerótica para un trabajo de investigación, porque aunque -como ya he dicho antes-, supone un alto porcentaje de la poesía andalusí, habitualmente queda enmascarada en las traducciones, ya que términos que son masculinos en árabe (gacela, luna,…) en castellano son femeninos. Aparte de esto, los historiadores y arabistas más clásicos explican de maneras, a veces increíbles, este tipo de poesías y relaciones. El único grueso de poesía homoerótica que pude encontrar en la universidad de Alicante fue el capitulo homofóbico llamado “Perversión” de Claudio Sanchez- Albornoz.
Es hipócrita, desde mi punto de vista, negar una realidad homosexual en al-Andalus ya que muchos de los que la niegan y la detestan, más tarde la reafirman con frases como: “…sin la reconquista hubiera triunfado la homosexualidad tan practicada en la España mora.” (Sanchez-Albornoz)

La homosexualidad es una realidad universal y atemporal, algo natural, y tenemos la imperiosa necesidad de una nueva perspectiva de la historia que se desligue del modelo hegemónico con el fin de tener opción a una mayor diversidad de referentes o modelos humanos.




Mapa de las condenas existentes por homosexulidad a nivel mundial.



Publicado por Marisol La Roja en el maravilloso blog:


http://araboislamica.blogspot.com.es/2010/08/homosexualidad-en-al-andalus.html


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