William Adolphe Bouguereau

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jueves, 10 de octubre de 2013

LA HISTORIA DE RONDA - CIUDAD MALAGUEÑA

Situado en una zona muy montañosa, a unos 750 metros sobre el nivel del mar, Ronda es una ciudad de Málaga que vive al borde del precipicio. "El Tajo", un profundo cañón de 100 metros, separa el casco antiguo de lo nuevo unido por tres puentes, cada uno construido en una época histórica diferente: romana, árabe y del siglo XVIII.




Los restos prehistóricos encontrados en las proximidades de la ciudad de Ronda, así como los que aparecen diseminados por toda la serranía de Ronda, indican que fue uno de los lugares idóneos para los pobladores de aquellos tiempos. Los yacimientos más importantes son la Cueva de la Pileta (Benaoján) y los dólmenes de El Chopo y de La Giganta. También quedan huellas del posterior paso por estas tierras de griegos y fenicios; estos últimos se establecieron en la cercana Acinipio, antiguo núcleo de fundación ibera, y de los griegos.




La fundación de la actual ciudad de Ronda vino de manos del romano Escipión, quien edificó un castillo, sede de la Orden Militar Arundensis, cuyo nombre primitivo fue Arunda, y más tarde Laurus (derivado de 'laurel'). A los pies del castillo se construyó el primer asentamiento, que se constituyó en una de las primeras poblaciones que, tras la victoria de César sobre Pompeyo, alcanzaron el título de ciudad, después de lo cual fue elevada a la categoría de Municipio, lo que dio a sus vecinos el derecho de regirse por sus propias leyes. 

Las ruinas que quedan de la ciudad de Ronda en esta época son escasas y se reducen a sillares que forman parte de las murallas, estatuas y otras de poca importancia.




Tras la caída del Imperio, los suevos, mandados por Rechila, se posesionaron de Arunda y Acinipo (Ronda la Vieja, al norte de Arunda). Posteriormente, Atanagildo y los bizantinos tomaron la ciudad, hasta que Leovigildo los expulsó y consiguió con ello la unidad de la Península.
En agosto del año 711, Ronda fue ocupada por el jefe beréber Zaide Ben Kesadi El Sebseki sin resistencia, por lo que fue considerada plaza entregada y no fortaleza conquistada, nombrándose jefes y administradores entre sus habitantes, los cuales sólo debían pagar el tributo llamado capitación. 


Durante la dominación musulmana recibió el nombre de Izn-Rand Onda, 'la ciudad del castillo'. Entre el 766 y 1015 se produjeron toda un serie de luchas intestinas entre los propios musulmanes, hasta que el protegido de Almanzor, Abu Nur Hilal Ben Abi Qurra, entra en la ciudad, declara la ineptitud del califa Hixen III, y transforma a Ronda en reino independiente. Desde este momento hasta la conquista por los Reyes Católicos, estuvo en poder de varias familias musulmanas que conscientes de la importancia de la villa, hicieron de ella su objetivo para poder independizarse.




El 22 de mayo de 1485 los Reyes Católicos entraban en la ciudad; al mismo tiempo, cae bajo su dominio casi la totalidad de la serranía. Ese mismo año se creó el ayuntamiento de Ronda, y se concedieron a la ciudad idénticos privilegios que a Toledo y Sevilla. 

Ronda y su Serranía fue el gran foco del levantamiento mudéjar de 1501 que, más tarde, se extendería a gran parte de la provincia de Málaga. Vencidos los musulmanes, muchos de ellos fueron vendidos como esclavos y otros expulsados a África. A partir de este momento comenzó para la ciudad una etapa de prosperidad que obligaría a extender progresivamente su trazado urbanístico y que se prolongó hasta principios del siglo XVIII.




Con la invasión de las tropas napoleónicas, en 1808, se produjo la destrucción de la alcazaba musulmana.







viernes, 4 de octubre de 2013

LA MUJER MORISCA

La clandestinidad en la que vivieron las familias moriscas, fue incrementándose en la medida en que fue haciéndose mas y mas fuerte la represión eclesiástica y civil sobre las comunidades moriscas .
De ahí que la mayoría de las actividades propias de la religiosidad musulmana y de las costumbres y tradiciones moriscas, hubieran de refugiarse en el interior de los hogares al abrigo de la vida cotidiana y con la protección y la complicidad de familia y vecinos.
Ni al abrigo de sus muros estuvieron a salvo los moriscos de ser denunciados, multados o llevados ante el Santo Oficio, pues numerosos bandos dados a conocer en todos los Obispados donde vivían comunidades de cristianos nuevos autorizaban a alguaciles, párrocos y cristianos viejos a entrar en las viviendas moriscas de día o de noche y comprobar que ni se cocinaba lo que no se debía, o si habían imágenes de santos en las paredes, o se hablaba el algarabía o….se detectaban cualquiera de los miles de rasgos culturales y religiosos sobre los que sostenían su identidad colectiva e individual.
La mujer por lo tanto cumplió un doble papel en el seno de la familia morisca. Su trabajo en el interior del domicilio familiar, no se reducía tan solo a las actividades estrictamente domésticas, que no eran precisamente pocas ,y entre las que se encontraba la cría de los animales domésticos, salir a fuentes y arroyos a lavar la ropa, hacer la comida, encalar las paredes, traer el agua y todo cuanto muchas de nuestras abuelas aun recuerdan de la vida tradicional en los núcleos rurales de la Península.
También trabajaba la mujer morisca en las industrias de transformación de productos. En pueblos como Crevillente eran famosas las alfombras y esteras que fabricaban las mujeres moriscas para su posterior comercialización, también en Murcia y Valencia se trabajaba la seda lo que implicaba como en muchos otros lugares la existencia de telares domésticos, ruecas y devanadoras de lana y otros objetos de uso corriente en las economías rurales de la época.
Pero además fue precisamente la mujer morisca la transmisora de los factores identitarios, culturales y religiosos que cualificaron la resistencia cultural morisca hasta los mismos días de la expulsión. Trabajo especialmente difícil pues implicaba apercibir a los niños para que pudieran sobrellevar con el menor peligro posible su doble condición de cristianos fueran y musulmanes en casa.Numerosos son los datos que nos ilustran sobre las graves consecuencias que podía tener para los padres una debilidad o un despiste inocente de los niños para su propios padres.
Fue la mujer morisca la que continuó elaborando las comidas y productos tradicionales y legándolo a las generaciones posteriores. Fueron las mujeres moriscas las que mantuvieron con mas empecinamiento y voluntad las indumentarias heredadas de madre y abuelas, hasta el punto de ser duramente reprimidas por llevar sus almalafas, zapatos de color o aderezos y joyas “ a la morisca”.
Las mujeres mantuvieron en pié tradiciones de boda ,nacimiento y entierro siendo las auténticas protagonistas de que el ciclo vital de los moriscos sufriera lo menos posible los embates de la represión eclesiástica.
Cuando nacen los niños son las madres obligadas a llevarlos a la Iglesia, presentarlos y bautizarlos ,pero serán también las que a la vuelta a casa lleven a cabo las ceremonias de descristianización de los infantes (las fadas).Cuando muere un moriscos, ellas serán las que velen, amortajen y laven a la musulmana a los difuntos, elaboren las mortajas y acondiciones las casas para las ceremonias.
La Inquisición y autoridades civiles y eclesiásticas no eran ignorantes de este papel. La represión sobre las mujeres no fue nunca menor que la ejercida sobre los moriscos varones. Es mas. En algunos momentos y en algunas zonas específicas, los jueces del Santo Oficio saben que si logran romper la resistencia de las mujeres tendrán el camino abierto a la represión de toda la comunidad.
Alejadas de la escuela, son sin embargo las celosas guardianas de la algarabía. Las primeras palabras que reciben los niños moriscos en numerosos pueblos de la península (especialmente, pero no solo, en Valencia y Granada) son en árabe.
En el interior de la Comunidad criptomusulmana, la mujer morisca parece haberse mantenido fuera de la esfera de las actividades mas públicas .No en el seno de las pequeñas localidades, donde conviven unas pocas decenas de familias y en las que resulta complicado diferenciar el espacio domestico del público, si en el marco de las grandes morerías de los pueblos de población mixta. Este apartamiento de lo público (comercio, viajes, gestiones ante las autoridades) explica que en muchos casos nos encontremos que mientras la población de los varones era notoriamente bilingüe en su vida cotidiana, las mujeres sean en general “muy poco ladinas” como comentaban los párrocos.
No pcas veces vemos a las moriscas pedir traductores cuando se ven encausadas ante el Santo Oficio, o mostrarse totalmente ignorantes de castellano o Valenciano ,ante los espantados Visitadores que las interrogan sobre su conocimiento de la Fe
Artículos relacionados:
1.-VICENT,Bernard: "Las mujeres moriscas" en G. Duby y M Perrot (eds.).Historia de las Mujers.Del renacimiento a la Edad moderna,Barcelona,Santillana,1994.
2.-LOPEZ DE LA PLAZA,G. :"Las mujeres moriscas granadinas en el discurso político y religioso de la Castilla del Siglo XVI (1492-1567)", En la España Medieval,16,1993.
3.-GARCIA HERRERO, M.C.:"Las mujeres en la Zaragoza del Siglo XV",Zaragoza,Ayuntamiento 1990.

martes, 1 de octubre de 2013

LAS DOS AMIGAS DEL PASEO DE LOS TRISTES. ALBAICÍN, GRANADA. JOSÉ GOMEZ MUÑOZ



ALBAICÍN, GRANADA

146 - LAS DOS AMIGAS DEL PASEO DE LOS TRISTES


Una tenía diecinueve años y la otra veinte. Se conocían desde pequeñas, jugando en la puerta de sus casas, en el barrio del Albaicín. Siguieron siendo amigas en su etapa del colegio, en el instituto y luego en la universidad. Las dos iban a la misma facultad y estudiaban lo mismo. Y, aparte de las cosas propias en todos los jóvenes a esta edad, lo que más les gustaba a ellas, era irse por las tardes al Paseo de los Tristes y sentarse en el muro que encauza al río. Lo mismo que hace muchas personas, jóvenes y de su misma edad y también los turistas. Pero a ellas, especialmente, les gustaba venirse a este sitio y sentarse en el muro, para charlar de sus cosas, con la figura de la Alhambra al fondo, el bosque de la umbría, el cauce del río, el barrio del Albaicín a su derecha y la explanada con la fuente del famoso Paseo de los Tristes.



ALBAICÍN, GRANADA

Frente a ellas y según estabas sentadas en el muro, siempre les quedaba el edificio del que fue Hotel Reuma, los jardines que todavía se ven por ahí, los álamos que clavan sus raíces al borde mismo de las aguas, el barranco por donde baja el arroyo de la Cuesta del Rey Chico, el bosque de la umbría de la Alhambra y la Casa y Puente de las Chirimías. Y precisamente este rincón, junto a la Alhambra y al lado de debajo de la plaza, era el que más le gustaba a ellas. Por eso mientras charlaban de sus cosas, sentadas en el muro del río, de vez en cuando se preguntaban:
- ¿Cómo sería esto en aquellos tiempos?
- ¿En qué tiempo estás pensando?
- Cuando en la Alhambra había reyes y, en las torres, vivían las princesas.
- Yo no lo sé pero seguro que todo esto estaría lleno de gente cogiendo aguas del río y lavando la ropa en la corriente. También los niños jugarían por aquí y los mayores irían con sus borriquillos. 
- ¿A qué sería interesante que una tarde apareciera por este rincón algún príncipe de aquellos?
- No digas tonterías. Eso nunca podrá ser y, si por alguna circunstancia se hiciera real ¿qué crees tú que nos contaría?
- Seguro que se asustaría al ver lo que ahora somos todos por aquí.



GRANADA

Y una tranquila tarde de otoño, estaban ellas sentadas en el mismo un muro de piedra. Corría un airecillo suave, olía la tarde a humedad, de los álamos se desprendían las hojas ya con tonos ocres y por la umbría, todos los almeces se vestían también con tonos de otoño. Revoloteaban las nubes por encima de la Alhambra y en lo más alto del Cerro del Sol y Silla del Moro y por las partes de arriba del río Darro. La más joven dijo a la mayor:
- ¿Te imaginas que algún día de éstos apareciera por aquí algún príncipe de aquellos?
- Que eso no será posible nunca pero…
Y no le dio a ella tiempo de terminar de expresar su opinión. Justo en ese mismo momento, un joven se paró junto a ellas, las saludó y sin más preámbulo les preguntó:
- ¿Os gusta a vosotras el otoño?

Las dos se miraron extrañadas y luego miraron al joven. Después la mayor respondió:

- A nosotras nos gusta mucho el otoño pero ¿quién eres tú y por qué nos haces esta pregunta?
- Soy parte del otoño universal y lo más esencial del otoño de Granada. Y os hago esta pregunta porque necesito que alguien me perdone.
Las dos amigas nuevamente se miraron, ahora aún más extrañas. La más joven preguntó:
- ¿Acaso eres tú el príncipe del otoño de Granada?
- Casi.
- ¿Y quién tiene que perdonarte?
- Alguien en aquellos tiempos, me condenó sin ser yo culpable y desde entonces aparezco y vivo por aquí cada vez que llega el otoño a esta ciudad mágica. ¿Sabéis vosotras lo que es el perdón?
- Algo sí ¿y tú?
- Todas, todas las personas en este mundo, necesitamos ser perdonados para existir y tener vida. El perdón es algo tan grande que lo necesitamos tanto o más que el aire que respiramos.

Al oír esto, las dos amigas otra vez se miraron. Miraron luego para la Alhambra y cuando volvieron sus cabezas para donde estaba el joven, ya no lo vieron. Sí descubrieron, muchas hojas teñidas de ocre rodando por el suelo, empujadas por el aire. La más joven preguntó a la mayor

- ¿Será cierto que hemos estado hablando con el otoño?
- ¿Y será cierto que, un príncipe de aquellos tiempos, vive todavía por aquí transformado en esta estación del año?

JOSÉ GOMEZ MUÑOZ


Escritor, de Granada, lo he descubierto y estoy embelesada con sus libros, fotos, relatos y demás. 


Relatos cortos inéditos que son parte de un libro llamado "Ventanas a la eternidad". Los temas de estos relatos todos están centrados en la Alhambra, monumento, los jardines y paisajes que le rodean, así como el precioso valle del río Darro, barrio de Albaicín, Sacromonte, Realejo y Granada. De José Gomez.



Os dejo con un vídeo de José Gómez, Los rincones más bellos de Granada, Disfrutad! es una maravilla




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